Don
Ed Brubaker vuelve a tomar las riendas de la
Patrulla ( gracias a Dios ) y nos plantea una aventura que engancha directamente con los acontecimientos acaecidos en
X-Men: Génesis Mortal, colección de seis números que os recomiendo efusivamente, para explicarnos qué tipo de viaje emprende
Vulcano con la intención de reclamar venganza.
Brubaker alterna un episodio con los improvisados componentes de la
Patrulla-X, con un episodio centrado exclusivamente en las andanzas del tercero de los hermanos
Summers. Además, para ayudarnos a cambiar de chip, muy acertadamente se seleccionaron dos dibujantes. El primero de ellos,
Billy Tan, es el encargado de plasmar los acontecimientos que conciernen a los
Hombres-X, mientras que
Clayton Henry se centra en
Vulcano.
La llegada de
Brubaker a la colección, ha sido en mi humilde opinión, como un salvavidas. Las últimas aventuras de la
Patrulla me habían defraudado completamente. Entiendo que
Claremont es un hombre de imaginación finita, y quizá había llegado ya el momento de que se tomara un descanso. Desde las primeras páginas de estos números se ha notado el cambio, con una narrativa mucho más dinámica, unos escenarios más interesantes y unas relaciones entre personajes más creíbles. También hemos dejado atrás las batallitas sin sentido para rellenar páginas, o los personajes completamente intratables como
Jamie, el hermano de
Mariposa Mental. También creo además, que
Brubaker para cortar con lo anterior, eligió un nuevo grupo con una simbiosis muy acertada de miembros completamente impopulares, como
Darwin o
Sendero de Guerra, con otros que gozan de un enorme cariño por parte de los lectores, como es el caso de
Rondador Nocturno. Sumado a todo ello, nos encontramos con una manera de actuar organizada, con acciones pensadas y situaciones lógicas, algo que ya se echaba a faltar en pro de tanto misticismo y realidades paralelas. Otro factor importante es el uso que hace
Brubaker de todos y cada uno de los componentes del grupo, asignándoles roles personalizados con importancias parecidas, cosa que tampoco pasaba últimamente cuando parecía que cada historia se centraba sólo en un personaje.


En fin, que la aventura nos propone un largo viaje hacia el
Imperio Shi'ar, con la intención de detener al desbocado
Vulcano. Para ello, la
Patrulla deberá de actuar de la manera más anónima posible para poder escapar de la vigilancia de los
centinelas, y poder conseguir una nave que la transporte durante semanas de viaje, con la intención de llegar antes que el menor de los
Summers y poder alertar al monarca
Shi'ar del peligro que les acecha, y aunque los últimos números han perdido un pelín de interés, pues ha predominado la acción frente al desarrollo de la trama, adminto que he de quitarme el sombrero ante el guionista por la facilidad que tiene en generar interés en las historias que escribe. Veremos como acaba.
En relación al dibujo, he de confesar que
Clayton Henry me ha sorprendido muy gratamente. Posee un trazo muy limpio y equilibrado que recuerda poderosamente, aunque con un estilo menos abrupto a
Ed McGuiness. De echo, aunque teóricamente es el dibujante secundario, me ha gustado mucho más que
Tan, que aunque sí que es capaz de dotar de mucho dinamismo a sus viñetas, creo que tiene carencias con los volúmenes. Con todo, el nivel gráfico de ambos rula a un gran nivel.