domingo, 15 de febrero de 2009

Conan: La Leyenda nº 23 a 25







Guión: Kurt Busiek
Dibujo: Greg Ruth, Cary Nord
Tinta: Dave Stewart
Título original: Conan 23 a 25






Si algo salta a la vista en estos números, es que hay un Conan dibujado por Nord y otros Conan que pertenecen a otros dibujantes y que no son uno de los motivos por el que empecé a comprar esta colección. Obviamente, que Kurt Busiek se encargue de los guiones motiva a cualquiera ya que asegura un mínimo de calidad en el trabajo, pero si tenemos en cuenta que las historias del cimmerio tienen como característica principal la acción y la espectacularidad de sus paisajes y personajes, es necesario exigir que el encargado de plasmar estas aventuras en papel, dé la talla. No pretendo criticar el trabajo de Greg Ruth, ni mucho menos su profesionalidad, sólo creo que La Leyenda va ligado en mayor o menor medida a Nord, y que en los números en que no está, se nota.

A mediados de este año terminará la colección tal y como la conocemos, y pasará a llamarse Conan el Cimmerio. En un principio sólo será un cambio de nombre, pues al parecer continuarán las aventuras en el mismo lugar donde las deje la actual colección. Lo único que me preocupa es que cambiará el equipo creativo, con lo que desgraciadamente creo que no volverá a ser lo mismo.

En todo caso, mientras sigamos teniendo al tándem Busiek - Nord, podremos seguir disfrutando de números tan buenos como el 24 y 25. En esta ocasión, Conan es traicionado cuando intenta conseguir un nuevo botín, pues hace ya demasiado tiempo que molesta a las personas más influyentes de la ciudad. Por extensión, estos personajes con poder aumentan la vigilancia y las medidas de seguridad en sus casas, y por lo tanto el resto de ladrones también salen perjudicados. Si a todo ello le sumamos el terrible atractivo que tiene Conan para las mujeres de ciertos cargos públicos, nos encontramos con una legión de enemigos que van desde la mujer despechada, hasta el juez más implacable y lleno de recursos. Todos estos factores desembocarán en una partida de caza y captura del cimmerio que le obligará a salir por patas de la ciudad de los Ladrones. Y es en este punto en donde tengo que felicitar nuevamente a Busiek, pues en mi opinión se ha nutrido de la situación de Conan en al susodicha ciudad hasta el límite de lo considerable repetitivo, y ha sabido "sacarlo" de ella con elegancia y sin forzar la situación. Además, también ha roto en cierta medida ese aire de invencible, que empezaba a empapar al protagonista en todas las acciones que llevaba a cabo. En resumen, un muy buen punto de inflexión que devuelve a Conan a las montañas, a la búsqueda de nuevas aventuras.