jueves, 9 de octubre de 2008

Conan: La Leyenda nº 19 a 22







Guión: Kurt Busiek
Dibujo: Cary Nord
Tinta: Dave Stewart
Título original: Conan 19 a 22






Por suerte el número anterior fué un experimento que creo salío bastante mal pero que no ha vuelto (por el momento) a repetirse. En estos cuatro números Kurt Busiek retoma las aventuras del cimmerio en la ciudad de los ladrones por excelencia, estancia que sirve para continuar con el aprendizaje del bárbaro.


Los números contienen todo lo que hace interesante a Conan: mujeres bellas, exóticas ciudades, peligrosos enemigos y misterios por doquier. Es maravilloso constatar que hay grandes profesionales dedicándose a contarnos historias de personajes con más de medio siglo de historia a sus espaldas. Busiek ha demostrado que es tan capaz de emocionarnos con una aventura de Los Vengadores como con el género fantástico-épico que nos ocupa. Es verdad que las tramas que trata en Conan son quizá demasiado lineales, limitándose a relatar una peripecia tras otra sin intentar nada más profundo. No obstante, es tan rico el mundo que nos dejó Howard, que aunque Conan se pasara veintidós números más visitando ciudades, robando y luchando yo ya me quedaría satisfecho.

También es cierto que tenemos que ser conscientes de lo que ofrece Conan: La Leyenda, un cómic fácil de leer y con una ambientación que llena cada página y que hace que prácticamente no necesitemos nada más. Quizá lo que pase es que soy un fanático de la literatura fantástica, y también quizá influya el echo de que este es el único cómic que compro de esta temática cada mes, pero bien es verdad que el autor consigue que en unas pocas páginas te transportes a esos desconocidos parajes llenos de razas y peligros desconocidos. Da la sensación de que con cada viñeta estás descubriendo y dando forma al primer mapa de de la era Hiborea.

Conan se decide en esta ocasión a robar la gema más protegida de la ciudad, "el corazón del elefante", y Kurt Busiek nos da un cursillo acelerado de los pasos necesarios a dar si hay que asaltar una fortaleza que contenga tamaño tesoro y que además esté repleta de sorpresas.

El dibujo sigue corriendo a cargo de Cary Nord, que se empeña en dibujar semidesnudo a todo el mundo y que creo ha perdido un pelín de gracia en estos últimos números en donde sus trazos son más irregulares que nunca y las viñetas gozan de menos detalles. Con todo sigue practicando un dibujo espectacular y que se aleja bastante de cualquier otro estilo. De echo ya empiezo a asociar la imagen de Conan a Cary Nord, que Buscema me perdone.