domingo, 24 de octubre de 2010

The Boys nº3







Guión: Garth Ennis
Dibujo: Darick Robertson
Color: Tony Aviña
Título original: The Boys 15 a 22 USA






Tal y como pasó en el tomo anterior, en éste volveremos a disftutar de dos aventuras diferentes de The Boys. La primera, demasiado sosa y lenta para mi gusto, trata la depresión de una de las integrantes del supergrupo Los siete, al sentirse ninguneada y maltratada ( doy fe ) por todos los súpers que forman parte del susodicho grupo. Casualmente encontrará consuelo de todo tipo en la figura de Huggie, que protagonizará una de las escenas más escabroso/graciosas que recuerdo haber visto en un cómic. Si,... me refiero a la que tiene lugar cuando reciben la inesperada visita de Carnicero. Para los que tengan curiosidad y no quieran leer el tomo, se la comento en este botón. Ojo! puede dañar la sensibilidad de algunos lectores.
El pobre Huggie estaba cumpliendo como un caballero con los genitales de ella sin saber que ésta estaba pasando ese dichoso período de tiempo que se repite cada 28 días. Así que Carnicero le pilló como si acabara de comerse un donut de fresa

Lo que sí que me ha gustado de esta primera historia, es que Warren Ellis se mofe de la patética manía con la que nos topamos contínuamente todos los lectores de cómics, y que consiste en el echo de que la muerte de cualquier súper carece de importancia debido a las innumerables y cansinas resurrecciones posteriores. Me encanta en el estado en que reviven los héroes en The Boys, y me lo tomo como una perfecta crítica hacia esas dos grandes compañías que tantas veces nos decepcionan con este tema.

La segunda historia, bastante más animada que la primera, es sencilla pero muy original, pues relata el rescate más socarrón y desgraciado de la historia de los superhéroes. A saber, un avión con problemas está a punto de causar una catástrofe. El ejército de los EEUU llega a tener la situación controlada, pero por temas publicitarios se decide que resuelvan el entuerto el extraordinario grupo de Los siete. A partir de ese momento, Warren Ellis hace gala de su particular sentido del humor, para resolver una situación que va complicándose página a página, y que nos ofrece un sinfín de situaciones graciosas.

Otro de los puntos fuertes de esta segunda historia, es la conversación que mantienen Huggie y La Leyenda, que nos servirá para conocer el orígen de la mayoría de los superhéroes. Warren Ellis elabora una ingeniosa trama que va salpicando con momentos significativos de la reciente historia bélica de América, y que sirve para que conozcamos el orígen y intenciones de Vought American, empresa que soprendentemente influye significativamente en el devenir de los grupos de superhéroes.

El dibujo sigue como empezó, sin ningún tipo de evolución o cambio. Y aunque a priori no debería de ser una mala noticia, transmite cierta sensación de monotonía en historias como la primera en las que el devenir de los acontecimientos es extremadamente pausado y falto de ritmo. No sería mala idea que Robertson probara con algún otro tipo de escenario o probara a dibujar planos un pelín más atrevidos. Veremos qué pasa en el cuarto tomo...