domingo, 9 de octubre de 2011

American Vampire nº1








Guión: Scott Snyder, Stephen King
Dibujo: Rafael Albuquerque
Color:
Mateus Santoluoco






Las palabras de Stephen King sobre el supuesto retorno de los vampiros al lugar que no debieron abandonar nunca, es decir, al de criaturas terribles y despiadadas que daban miedo, confieso que me convenció. Su crítica a esa nueva imagen de vampiro que está tan de moda útlimamente, en la que les vemos ir al instituto, enamorarse de jovencitas, peinarse a la moda y comer pastelitos de sangre, también me gustó. Pues se asemeja bastante a la repulsa que tengo por esta nueva caracterización, que sufren estas otrora temibles criaturas. No obstante, el producto que acaban firmando tanto King como Scott Snyder, no alcanza bajo mi punto de vista, ni mucho menos otras versiones de vampiros que me impresionaron tremendamente, como por ejemplo la que proponía un genial Brian Lumley en la inigualabre Crónicas Necrománticas.

El cómic divide la atención entre dos personajes principales, uno de ellos es Skinner Sweet, un bandido despiadado, que regresa de su tumba como vampiro gracias a un desafortunado accidente de su asesino. Pearl Jones, una chica aspirante a actriz, es el otro personaje protagonista de la obra. Para mi, mucho más interesante el origen de Pearl que el de Skinner, y también con mejor futuro. La historia del bandido y de la actriz, irá entrelazándose a lo largo de la historia, y asistiremos a la relación que existe entre ellos, así como a la que ellos tienen con su versión anterior de vampiro. Porque parece ser que la gran "idea" de Snyder y King, es la de proponer un nuevo tipo de vampiro al que no molesta la luz del sol, y que a la postre es más fuerte y resistente que su predecesores y clásicos vampiros de origen europeo. Y aquí es donde la cagan soberanamente. No sé si impulsados por ese patriotismo americano exacerbado, el echo de ningunear al auténtico vampiro en pos de la versión 2.0 ( americana), hace que la obra pierda interés para mi. Porque el misticismo de la vieja Europa, los grandes vampiros boyardos que habitan en castillos oscuros y húmedos, las antiguas y extrañas tradiciones y las relaciones de estas temibles criaturas con sus esclavos gitanos, son la salsa de la esencia del vampiro. Y me cuesta mucho imaginármelos paseando bajo la luz del sol, o teniendo una relación afable con un humano.

Sea como fuere, el cómic es entretenido y tiene alguna escena escalofriante. Aunque adolece de fallos garrafales ( no creo que en 1925 utilizaran la expresión "guay") y no aprovecha demasiado ni las posibilidades del oeste americano, ni a posteriori la etapa pre-crisis económica. Además, la actitud y lenguaje de los protagonistas, así como algunas de sus costumbres, me parecen más propias del siglo 21.

El dibujo es responsabilidad del brasileño Rafael Albuquerque, y aprueba aunque no llega al notable. Los diseños de los vampiros y las escenas estáticas están bastante bien, pero las escenas de acción o de movimiento son flojas, resultando incluso necesario esforzarse en alguna, para intentar saber qué movimiento acaba de realizar alguno de los personajes. Esperemos que mejore en la próxima entrega.