lunes, 6 de octubre de 2008

Viuda Negra. Hogar, Dulce Hogar.




Guión: Richard K. Morgan
Dibujo: Bill Sienkiewicz, Goran Parlov
Tinta: Goran Parlov
Título original: Black Widow (1 a 6 USA)




El bueno de Greg Land, excelente portadista donde los haya, influyó en mi temeraria decisión de comprar este desconocido volumen de la espía marvelita por excelencia. Cuando lo abrí por primera vez me giñé, pues como he comentado en alguna otra ocasión, creo que un buen cómic debe ir siempre acompañado de un buen dibujo y Bill Sienkiewicz no es precisamente santo de mi devoción. En todo caso, una vez pasado el susto inicial, tengo que confesar que no me arrepiento ni un ápice de la compra que hice. Es más, creo que no me equivoco al decir que me topé sin saberlo con uno de los cómics/thriller más conseguidos que he leído.

Nunca había tenido la ocasión de leer un cómic que estuviera protagonizado por Natasha Romanova, ( de echo no estoy seguro de que haya ninguno excepto el que nos ocupa ) y después de haber leído este tomo 100% Marvel, me sorprende que este personaje no hubiera gozado antes de más protagonismo. Bien es verdad que la Viuda Negra siempre ha estado ahí, aunque la mayoría de las veces otros personajes más conocidos o populares la han eclipsado.

Generalmente un personaje goza de serie propia cuando tiene cierta popularidad. Y con este cómic, me he dado cuenta de que la mejor manera de que un personaje gane en popularidad es con una historia que le sea propia. Creo que Richard K. Morgan acertó de lleno cuando confeccionó lo que sería "Hogar, Dulce Hogar", una historia trepidante, con una intensidad abrumadora. El argumento y desarrollo de la historia roza la perfección. Toda la trama está tratada de manera muy sólida y con el ritmo adecuado. Además el autor consigue mantenerte en ascuas hasta las últimas páginas en donde todo se resuelve pero queda abierto al mismo tiempo. Me ha parecido muy interesante el motivo por el que se pone a Natasha en peligro, Richard K. Morgan critica muy sutilmente la sociedad actual y más concretamente las corporaciones que se dedican a la estética. De manera que consigue hacernos estremecer otra vez cuando nos recuerda de qué somos capaces por dinero.

central

La Viuda Negra me ha recordado en muchos aspectos al mejor Castigador. Un personaje frío, calculador e implacable. Quizá la diferencia entre la espía y el justiciero radica en que Natasha utiliza sus atributos físicos en más de una ocasión para conseguir lo que busca, mientras que Frank Castle debe recurrir casi siempre a la violencia. Así pues nos encontramos con un personaje con muchos recursos que es capaz de afrontar las más variopintas situaciones. Algo que me ha llamado la atención de la Viuda Negra es lo terriblemente salvaje que puede ser si la situación lo requiere.

El dibujo del señor Sienkiewicz es tan difícil de digerir como difícil es pronunciar su apellido. El estilo borroso y de trazo irregular que practica he de confesar que me tiene desorientado, pues hay algunas viñetas que considero buenas o incluso muy buenas, pero el conjunto sigue sin gustarme. En todo caso, en esta ocasión creo sinceramente que ha ayudado a que me centre en la trama. Sólo por eso se lo agradezco, aunque me lo pensaré dos veces antes de volver a comprar un cómic dibujado por él.