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martes, 7 de octubre de 2008

Outsiders nº 20







Guión: Judd Winick, Jen Van Meter
Dibujo: Matthew Clark, Dietrich Smith
Tinta: Art Thibert
Título original: Outsiders (31 a 33 USA)






Hacía ya cinco meses que la calidad de la colección iba decreciendo. Judd Winick creyó que podría aguantar una colección mensual sólo con unos personajes agresivos y un ambientillo oscuro número tras número, y la verdad es que le fué bastante bien durante algo más de un año. Los cómics eran entretenidos sin más, tenían su gracia. No obstante una vez agotó todos sus recursos chulescos se topó de golpe con unos personjes que no habían evolucionado prácticamente nada desde que los cogió. Quizá los únicos que mostraban algo de progresión eran Arsenal y Cambiante, pero los demás no dejaban de ser maniquíes de relleno y se antojaba imprescindible que llegara el momento en que se tuviera que empezar a elaborar algo con ellos. Podríamos decir que después de más de un año de ir probando a los personjes se hacía necesario que empezara la función de verdad. Gracias a Dios, a partir de Crisis Infinita se reinventará el formato y además nuevamente estrenaremos numeración. ¡Qué desgraciados deben de sentirse los números 35 en adelante!, pues cada vez es más difícil verlos adornar las portadas de cualquier cómic.

El número consta de dos historias, por una parte se forma un pequeño grupo que marcha con Donna Troy para intentar evitar la destrucción de todo el universo, mientras que los héroes menos "super" se quedan en la Tierra. Kory, Cambiante y Jade son engañados por Blackfire de la manera más tonta, quién consigue su objetivo con suma facilidad, demostrando que Kory no ha aprendido nada en todos estos años y que es tan fácil de engañar como cualquier novato. Da la sensación de Winick se ha sacado de la manga a Blackfire para que le haga el favor de rellenar las pocas páginas que le quedaban antes de Crisis Infinita, puesto que todo queda en nada cuando Donna Troy acude al rescate.

Por suerte la segunda historia corre a cargo de una guionista invitada, Jen Van Meter, que hila en unas pocas páginas una historieta que creo debería haber sido la esencia de esta colección. En un principio los Outsiders debían de ser un grupo táctico que se avanzara a las operaciones malosas, para de esta manera prevenir antes que curar. En todo caso a lo largo de estos veinte números no recuerdo una sola ocasión en la que nuestros héroes se hayan avanzado a ningún acontecimiento y hayan podido finiquitar cualquier asunto con elegancia y efectividad. De echo la sensación que he tenido siempre ha sido contraria, la de un grupo que no ha sido capaz de intuir ninguna amenaza y que siempre a actuado a remolque de los acontecimientos. Jen Van Meter consigue dar al grupo la sensación de profesionalidad que todos esperábamos. Se nota además que conoce a los personajes, pues resuelve las situaciones aprovechando los recursos de cada uno de ellos a la perfección. Me ha impactado especialmente cómo consiguen infiltrarse en la organización de Deathstroke, y cómo actúan para no levantar ninguna sospecha. También me ha gustado especialmente la madurez con la que trata a Arsenal, que deja de ser una simple fachada para convertirse en un líder competente capaz de preparar una buena estrategia y de improvisar si la situación lo requiere. Vamos, que ha sido una lástima que Jen Van Meter no hubiese podido encargarse antes de los Outsiders. No dejo de pensar en lo que hubiera podido conseguir con el tiempo que tuvo Judd Winick.

Lástima que a Jen Van Meter le tocó bailar con la más fea en cuanto a dibujantes se refiere, pues mientras Matthew Clark realiza un trabajo más que aceptable que en algunas páginas me ha recordado al estilo de Pelletier, el señor Dietrich Smith se encuentra en la lista de dibujantes que deberían seguir destinando su arte a parientes y amigos.

miércoles, 11 de junio de 2008

Outsiders nº 19

outsiders

Guión: Judd Winick

Dibujo: Matthew Clark

Tinta: Art Thibert

Título original: Outsiders 29-30 USA



Hace ya algunos números que la calidad de esta serie va decreciendo. Si el número anterior resultó ser una historia en donde aparecían los Outsiders del pasado para resolver un problemilla, en esta ocasión nos encontramos a los Outsiders actuales ayudados por un miembro del pasado para resolver "a priori" un problemón que finalmente acaba de la manera más tonta.

Vayamos por partes, el número arranca con el regalo de Arsenal a los demás miembros del equipo de un localizador de muñeca que les permitirá localizarse cuando la situación lo requiera. Esta es la parte del cómic menos mala, porque a partir de esta situación lo que hace el bueno de Winick es presentarnos disparate detrás de disparate.

Para empezar volvemos a encontrarnos con Ishmael Gregor ( Demonio Sabbac para los amigos) que al parecer está tan harto de dominar el crimen que ya aspira a algo más elevado. Casualmente pasaba por allí el casi desconocido Deathstroke que le ofrece la posibilidad de ser el malo más malo de todos los tiempos.

Al mismo tiempo, Los Cinco Temibles ( yo realmente les temo porque tienen una facilidad para incrustarse en las páginas de los Outsiders para nada, realmente fascinante) se reúnen oootra vez para matar a nuestos héroes favoritos. Mientras tanto, Espectro vence al Mago Shazam y revienta la Roca de la Eternidad ( casi ná ), cosa que provoca que los siete pecados capitales escapen y vayan a parar al Demonio Sabbac.

Con este inicio tan demoledor nos encontramos que los Outsiders pillan una llamada de Los Cinco Temibles , llegan hasta el lugar y allí se encuentran de regalo al renovado Demonio Sabbac con todos los pecados capitales para él. Enseguida "los temibles" pasan a ser marionetas del demonio al igual que los Outsiders . . .

¡Tranquilos!, ¡no os preocupéis! porque por allí pasaba Katana con su espada y empieza a plantarle cara al demonio hasta que también sucumbe al nuevo poder de Sabbac. Ante tal desesperación, el pequeño Capitán Marvel coge la espada de ésta (la única arma que puede dañar al demonio) e itenta clavarsela con la mala suerte de que no tiene suficiente fuerza.

Al fin, cuando todo parece perdido, aparece una conocida muerta recientemente resucitada ( estaba cerca, al parecer en las rebajas) que resuelve todo el tinglado en un abrir y cerrar de ojos. Ante tal delirio, Katana pregunta a la salvadora que si no estaba muerta, a lo que la heroina responde: - " Mala hierba nunca muere".

Creo que no hace falta que comente nada, la propia historia habla por sí misma. En cuanto al apartado gráfico ... da igual. I'm sorry.