jueves, 12 de febrero de 2009

Lobo: En la silla. Lobo: La ardiente cadena del amor







Guión: Alan Grant
Dibujo: Martin Edmond
Color: Martin Edmond
Título original: Lobo: In the chair






Llevo algunos días buscando entre los cómics que se editan en la actualidad, a algún personaje que se parezca en mayor o menor grado a Lobo. ¿ El motivo ? pues porqué me divierten sobremanera y me entristece pensar que no haya ninguna oferta igual en la actualidad. Es verdad que siempre digo lo mismo, pero es que sigue gustándome esta manera de hacer cómics, y tal como decía, todavía no ha habido ningún otro autor que haya parido un personaje tan macarra y divertido como Lobo.

El primero de los dos cómics de los que os hablo, arranca con una premisa la mar de cuotidiana, el Hombre llega cansado y sucio a un pueblecito después de haberse pasado varios días rajando criminales. Se dirige a cobrar la recompensa, y mientras el sheriff prepara el papeleo decide asearse un poco en la barbería. Allí se dormirá y sufrirá una serie de vejaciones estéticas, de la mano de unos forajidos que pronto descubrirán lo equivocados que estaban pensando que podían controlar a Lobo. Alan Grant vuelve a demostrar que tiene una imaginación envidiable y una insuperable fuente de recursos para generar situaciones graciosas y personajes divertidos. Desde los mismos peluqueros, pasando por el sheriff o los clientes de la barbería, nos encontramos con personalidades y actitudes llevadas tan al límite que se convierten en cómicas. Otro de los aciertos de Grant consiste en que, incluso hubiendo pasado ya más de doce años desde que este cómic viera la luz, no sufre ningún tipo de desgaste temporal y hace que la lectura resulte igual de fresca y entretenida que cuando salió.

Lobo: La ardiente cadena del amor, es un manifiesto en pro de las relaciones seguras y de la correcta utilización de los métodos anticonceptivos, siempre teniendo en cuenta que quién relata la historia no es otro que Lobo, con todo lo que ello conlleva. En esta ocasión la historia nos acerca a un inmenso harén repleto de bellas damas, que se sienten completamente insatisfechas pues su dueño y señor es impotente. Lobo, evidentemente, no hará ascos a la situación y dará todo de su parte y de sus partes para dejarlas saciadas. La historia en sí no tiene nada más, y ni siquiera llegamos a saber si Lobo consigue acabar el trabajo que le ha llevado a visitar el harén, pues tal y como comentaba es un número que se utilizó como apología del uso del condón.