domingo, 18 de enero de 2009

Lobocop. Una parodia bastarda







Guión: Alan Grant
Dibujo: Martin Edmond
Color: Martin Edmond
Título original: Lobocop






Vaaaale, teneis razón. Últimamente me paso de la raya, leyendo demasiados cómics de antes de que nacierais un porcentaje bastante elevado de vosotros. Incluso alguno de estos cómics, pagados con pesetas que siempre serán mejor que los euros de los cojones que están consiguiendo arruinarnos, los compré sin tener ni idea de si eran buenos o de si eran de un autor o dibujante tal o de un personaje cual. Simplemente me acercaba al kiosko con los cuatro duros que podían facilitarme mis padres, no como ahora que cualquier chaval de siete años tiene portátil, iphone y dos mil euros en los bolsillos para pipas o lo que caiga, y elegía por puro azar.

Fue la casualidad o la causalidad lo que me impulsó a hacerme con un ejemplar de Lobocop, en ese momento (cuando no había TDT ni biosostenibilidad ) lo disfruté al máximo. Me divertí sobremanera con un guión sencillo pero intenso, con una historia sin demasiadas pretensiones pero entretenida, y con unos extravagantes personajes que no dejan de ser un cómico reflejo de nuestra deficiente sociedad. Hoy, una semana después de haber disfrutado por enésima vez de una de las películas de ciencia ficción más interesantes de la historia, me he animado a releerlo y he quedado gratamente sorprendido. ¿El motivo?, pues simplemente porque ha vuelto a entretenerme y hacerme sonreir, y tal y como están las cosas, no puedo pedir más.

Tal y como sucede en la película que se parodia, la muerte de Lobo ( por una borrachera bestial ) facilita que la OCS ponga en marcha el experimento que ha de convertirlo en el policía perfecto. La terrible personalidad del Hombre, unida a un cuerpo indestructible de Titanio, proporciona escenas memorables que desembocarán de manera irremediable en la total aniquilación de una ciudad. Y aunque sí que es verdad que un cómic de estas características suele tener un estilo similar y un final parecido, es de licencia remarcar la habilidad que tiene el autor para soprendernos con algunos detalles y gags realmente divertidos.

El dibujo es responsabilidad de Martin Emond, que si bien tiene un estilo demasiado esperpéntico para mi gusto, creo que le va como anillo al dedo para esta historia. Además, me encanta el diseño de Lobocop, ¡El rajado refuerzo de la Ley!.