viernes, 11 de junio de 2010

JLA: Otro Clavo







Guión y Dibujo: Alan Davis
Tina: Mark Farmer
Título original: JLA: Another Nail






Podría ponerme pesimista y deciros que el argumento que nos encontramos en "JLA: Otro Clavo" está más visto que el tebeo. Las amenazas requete-cósmicas mega-poderosas que son capaces de destruir no solamente todo el universo, sinó también todo el tejido de la realidad y de las dimensiones adyacentes así como mundos paralelos y planos de existencia diferentes, están ya demasiado utilizadas por los guionistas como para que consigan sorprendernos o generarnos tensión. En definitiva, cualquiera de nosotros ( lectores experimentados y con curtidos traseros entrenados en miles sillones )sabe nada más empezar a leer la historia, que tendrá un final feliz, que los buenos se salvarán y que la brutal amenaza será superada "in extremis" en el último momento. En todo caso, hoy me siento optimista, y aunque todo lo que os he dicho es verdad, el cómic que espero que hayáis tenido entre manos en algún momento, y que sinó lo tengáis pronto, me ha parecido genial. ¿Por qué? Pues porque tal y como comenté en alguno de mis últimos post, Alan Davis nos ofrece un plus de detalles,... y me pirran los detalles.

El esfuerzo de documentación que tuvo que realizar Davis para poder parir esta obra, que por cierto pertenece a las historias Elsewords y que es la continuación de "JLA: El Clavo", ya merece como mínimo que la leamos, pues la cantidad brutal de personajes con la que trabaja puede llegar a abrumar sin que ello nos dificulte el seguimiento de la trama. Un detalle importante de la misma, es que nos es relatada con la ayuda de muchas otras historias paralelas que acaban complementándola, hecho que obliga al autor a estar cambiando de ubicación y personajes cada dos o tres páginas, y que dota de mucho dinamismo al relato. El protagonismo de los actores principales está muy bien repartido, de manera que disfrutaremos de la misma dosis de todos ellos. Otro detalle que me ha gustado, es que al contrario de lo que últimamente parece que se va transformando en una moda, Alan Davis no aprovecha que está explicando una historia fuera de continuidad para cepillarse a algunos de los héroes con la intención de generar interés, sinó todo lo contrario, les respeta, les ubica en el lugar qué corresponde a cada uno, y les controla de tal manera que hace que sus papeles vayan encaminándose necesariamente hacia los roles que cada uno de ellos tiene en la continuidad normal.

Tal y como señalaba al principio, el argumento está más que sobado, pero la manera viva de relatar los acontecimientos, junto con el enmascaramiento del posible culpable y un final épico que contiene alguna escena que ha llegado a emocionarme, suponen un plato suficientemente suculento. Imaginaos unas patatas fritas con huevo, seguro que las habéis comido muchas veces, pero si está bien cocinado no deja de ser un manjar exquisito.

De postre os ofrezco a uno de los tres dibujantes que más me gustan, puesto que controla a la perfección la física en los movimientos, que es terriblemente detallista en todas las páginas, que se sale con las páginas dobles, que es capaz de dibujar a muchos personajes y además dibujarlos muy bien, que domina las expresiones faciales y el físico humano y que además como guinda, dibuja las lineas de seguimiento en los golpes y movimientos. Una gozada gráfica a la altura del más exigente de los comensales. Señores preparen sus servilletas...

Ah, por cierto, también me pareció acertado el formato que eligió Planeta de Agostini para publicar la obra, con tapa blanda que permite abrir el cómic en un ángulo obtuso considerable sin que los puntos de sutura crujan. Una delicia para los psicópatas como yo.