La buenas críticas leídas, me impulsaron el lunes ( día del espectador) a ir a ver Super 8, y si tuviera que utilizar a modo resumen una expresión malsonante que la definiera, quizá sería la de "dolor de huevos", con perdón.
Me explico, la mayor parte de la película me encantó, ya que dispone de todos los ingredientes del cine con el que crecí, que me emocionó siendo pequeño, y que sigue gustándome también de mayor. Ese rigor al filmar, ese buen hacer, esa manera pausada y sólida de relatar los acontecimientos, junto con una potente banda sonora, una fotografía entrañable y unos menudos, pero grandes actores, pudo haber gestado en conjunto una obra que se escribiera a fuego en la historia del cine, tal y como pasó con E.T. o Los Goonies. La diferencia entre estas obras maestras, y la película que nos ocupa, es la falta de constancia en la aplicación y ejecución de las virtudes conseguidas. Una vez los niños vuelven al pueblo ( tranquilos, que como siempre no voy a revelar nada ), todo se torna un caos incomprensible, que deriva en un final malo o muy malo, y que no hace justicia a la labor desempeñada con anterioridad. Las situaciones elegidas para finalizar la película, junto con la misma resolución, me parecieron totalmente desacertadas, previsibles y simples, y a mi entender, impiden que Super 8 pase de ser una buena película, a quizá formar parte de un cada vez menos renovable elenco de títulos imprescindibles.
¡Al tanto!, no digo que sea mala, sino que defrauda en las postrimerías, que es cuando generalmente deben de jugarse las cartas más fuertes. En todo caso, os recomiendo ir a verla, seguramente sea de lo mejor que he visto este año. Ah! que no se me olvide, admito que la escena del final con el medallón llegó a emocionarme, y por ello, emulando a un gran "artista" me pregunto: - ¿porqué no fué todo el final así?, yo no entiendo porqué...
Me explico, la mayor parte de la película me encantó, ya que dispone de todos los ingredientes del cine con el que crecí, que me emocionó siendo pequeño, y que sigue gustándome también de mayor. Ese rigor al filmar, ese buen hacer, esa manera pausada y sólida de relatar los acontecimientos, junto con una potente banda sonora, una fotografía entrañable y unos menudos, pero grandes actores, pudo haber gestado en conjunto una obra que se escribiera a fuego en la historia del cine, tal y como pasó con E.T. o Los Goonies. La diferencia entre estas obras maestras, y la película que nos ocupa, es la falta de constancia en la aplicación y ejecución de las virtudes conseguidas. Una vez los niños vuelven al pueblo ( tranquilos, que como siempre no voy a revelar nada ), todo se torna un caos incomprensible, que deriva en un final malo o muy malo, y que no hace justicia a la labor desempeñada con anterioridad. Las situaciones elegidas para finalizar la película, junto con la misma resolución, me parecieron totalmente desacertadas, previsibles y simples, y a mi entender, impiden que Super 8 pase de ser una buena película, a quizá formar parte de un cada vez menos renovable elenco de títulos imprescindibles.
¡Al tanto!, no digo que sea mala, sino que defrauda en las postrimerías, que es cuando generalmente deben de jugarse las cartas más fuertes. En todo caso, os recomiendo ir a verla, seguramente sea de lo mejor que he visto este año. Ah! que no se me olvide, admito que la escena del final con el medallón llegó a emocionarme, y por ello, emulando a un gran "artista" me pregunto: - ¿porqué no fué todo el final así?, yo no entiendo porqué...




