miércoles, 27 de julio de 2011

Los Muertos Vivientes Vol 4 y 5








Guión: Robert Kirkman
Dibujo y tinta: Charlie Adlard
Grises: Cliff Rathburn

Título original: The Walking Dead (19 a 24 USA)





Con todas las calamidades que Kirkman había hecho sufrir a los personajes hasta llegar a un lugar seguro, habría quién pensara que ya era hora de que Rick y compañía pasaran una temporada tranquilos tras los barrotes de la prisión. De echo, yo me incluyo entre los que pensábamos que habría algunos números en los que los protagonistas descansarían, se adaptarían a su nueva situación y gozarían de un poco de paz. ¡Nada más lejos de la realidad!. Robert Kirkman no da ni un segundo de descanso, y aunque parezca mentira, no para de sorprender con nuevas situaciones escalofriantes, y con nuevos retos que llevarán al límite otra vez a los supervivientes.

Alguna vez había leído en otras críticas, que los personajes realmente temibles de las historias de Los Muertos Vivientes, no eran en absoluto los zombies, sinó que los mismos supervivientes protagonizaban las escenas más espeluznantes. Después de leer estos dos volúmenes y teniendo ya a mitad el sexto, doy absoluta fe de ello. Incluso confieso que hay escenas tan extremadamente crudas, que consiguen ponerme nervioso y retrasarme el sueño.

Los sucesos están tan bien relatados, que vas dejando atrás páginas sin darte cuenta, y cuando llegas al final, necesitas saber qué va a pasar en el volumen siguiente. De echo, cuando pensaba que resultaría difícil que después de cinco volúmenes, Kirkman consiguiera generarme la misma expectación que en los anteriores, resulta que la acción se traslada a otra parte ( no quiero revelar nada ) y el interés rejuvenece ( aunque no hacía demasiada falta ) y nos sitúa casi como si acabáramos de descubrir los cómics, pero con la ventaja de que la mayoría de los protagonistas ya nos son conocidos.

Si tuviera que buscarle alguna pega, sería quizá la sensación de que en casi cada número alguno de los personajes principales muere, siendo substituido con maestría por un recién llegado. Por lo demás, una obra genial y absolutamente recomendable. Imprescindible en cualquier cómicteca.

El dibujo sigue corriendo a cargo de Charlie Adlard,y me alegro por ello, pues me resultaría muy difícil imaginarme una estética diferente de la que propone el señor Adlard. Además en estos números parece que empieza a gustarse, y nos regala páginas dobles i páginas completas en momentos cumbre. Otra mejora la aporta también Cliff Rathburn, que se encarga de los matices de gris, y consigue dar más realismo a las escenas con luces directas, además de mejorar los segundos planos.