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lunes, 19 de abril de 2010

(Opinión) – El libro de Eli by un espectador cualquiera

El.libro.de.eli

El trailer de esta película me causó el efecto contrario del que se les presupone. En lugar de emocionarme y animarme a ir a verla, tan pronto como vi a Denzel Washington en plan Van Damme, lo que pensé es que sería una película que vería en casa un día que no tuviera nada mejor que hacer. Por suerte, un gran amigo me hizo las veces de buen trailer y acudí con él a verla. Gracias Pito.

Vaya por delante que soy un fan incondicional de las películas con temática post-apocalíptica. Me encantan los escenarios destrozados, las carreteras llenas de coches oxidándose, los personajes extraños y toda el aura de misterio que envuelve ahora cualquier lugar, que antes de la catástrofe, no hubiese tenido interés para nadie. Para que os hagáis una idea, la estética de El libro de Eli, recuerda poderosamente a la de una obra maestra que protagonizó Mel Gibson allá por 1980. Mad Max también nos trasladababa un escenario árido, en donde la supervivencia se había convertido en el único objetivo de la desmembrada raza humana. Si mal no recuerdo, el tesoro más deseado en la cinta de George Miller era el combustible, mientras que en la que nos ocupa, el agua ocupa el puesto de honor.

Dejando a un lado las escenas de acción, que por cierto son muy buenas, la película relata el viaje de Eli hacia el oeste con el objetivo de completar una misión de la que no desvelaré nada. Desgraciadamente se cruzará en el camino de Gary Oldman ( el Drácula de Coppola o comisario Gordon de Nolan )que regenta un pueblucho y que insistirá en arrebatarle “el libro”. Me han encantado las motivaciones que tienen uno y otro para intentar conseguir su objetivo, cada una completamente creíble y 100% extrapolable a la sociedad en la que vivimos. Así pues, la cinta también nos propone reflexionar sobre cosas tremendamente trascendentales, como por ejemplo qué debería ser prioritario en nuestras vidas, o cómo podemos utilizar nuestro poder en beneficio o detrimento de otros. El autor consigue pues, arrearnos una bofetada moral, que logra( o al menos en mi caso)hacerte plantear qué cosas haces bien y qué otras podrías mejorar.

Sumado a todo lo dicho, tenemos una fotografía deliciosa y un manejo de cámara innovador y pausado que ayuda al visionado y permite gozar de las escenas de acción con tranquilidad. Además, la interpretación de Denzel Washington vuelve a ser más que notable ( algo a lo que ya nos tiene acostumbrados), y consigue salir airoso de escenas a las que no nos tenía acostumbrados. La guinda del pastel la pone un final sorprendente, aunque un pelín alargado para mi gusto. Completa y abslutamente recomendable.

“Señor, si he hecho algo bien te doy las gracias, y perdóname si he hecho algo mal”